
En nuestro séptimo día de vacaciones, decidimos ir a visitar Amsterdam, a 53 km. de Linschoten. Para no entrar en coche hasta el centro de la ciudad, fuimos hasta Geitenboerderij parkeerplaats, donde dejamos el coche. Es un aparcamiento gratuito, así que es una muy buena opción para dejar el coche todo el día sin preocupaciones.

Desde allí caminamos unos 10 minutos hasta la parada de autobús 186. Antes de subir, compramos los billetes online: 19€ en total por un ticket válido para todo el día, y además los niños viajan gratis, lo cual siempre es de agradecer. Compramos los billetes en la web Amsterdam tickets.

Cogimos el autobús 186 y bajamos en Schiphol Knooppunt Noord, donde hicimos el primer transbordo del día. Allí cogimos el bus 397 directo hacia el centro de Ámsterdam. Bajamos en Museumplein, una zona preciosa y muy animada, y justo delante de la parada tomamos el tranvía 5. Con este tranvía fuimos hasta Bloemgracht, nuestra parada final, en pleno barrio de Jordaan, una de las zonas más encantadoras de la ciudad.

Pasamos el día recorriendo las calles, disfrutando del ambiente y paseando junto a los canales. La verdad es que Diana y yo habíamos estado allí hace años, y teníamos un gran recuerdo de la ciudad. En esta ocasión, nos vimos un poco abrumados yendo con los peques.

Bicicletas por todos lados, coches, motos, tranvías, gente a pie… No es que no disfrutaramos de la ciudad paseando por los canales, porque la ciudad es preciosa, pero los pasos de peatones brillan por su ausencia. Y con Guillem de 5 años a pie y con Laia en el cochecito, teníamos que tener ojos a todos lados pendientes de todo.

Comimos en un puesto de comida rápida y, después de comer, desde Jordaan tomamos el autobús 357 hasta Amstelveen Bus Station. Una vez allí, hicimos el último cambio del día: volvimos a subir al bus 186, esta vez en dirección Schiphol Knooppunt Noord, para regresar al punto donde habíamos empezado por la mañana.

Al llegar al coche, fuimos a la última actividad del día. A tan solo 500 metros del aparcamiento se encuentra Geitenboerderij, una pequeña granja con parque infantil y bar. La entrada es gratuita y es un lugar ideal para que los niños corran y jueguen un rato antes de volver a casa. Eso sí, cierran a las 17:00h, así que estuvimos tan solo alrededor de unos 45 minutos, ¡pero los peques lo aprovecharon al máximo!

Después de la visita, ya volvimos a casa para descansar tras un día muy completo entre autobuses, tranvías, canales y cabras.
