Hoy tocaba visitar Delft, una ciudad muy especial para nosotros porque mi hermana y mi cuñado vivieron allí hace muchos años, y Diana y yo ya la habíamos visitado en aquel entonces. Volver nos hacía mucha ilusión y teníamos ganas de pasear de nuevo por sus calles, esta vez acompañados de Guillem y Laia.

Llegamos al P+R Den Haag Hoornwijck Ypenburg, a 49 km. de Linschoten, donde dejamos el coche para movernos con transporte público durante todo el día. Desde allí caminamos unos 5 minutos hasta la parada de tranvía Laan van ’s-Gravenmade. Compramos los billetes online a través de Htm.: 8,50€ para adultos y 1,50€ para Guillem. Para Laia era gratuito. El ticket nos permitía usar todos los tranvías durante el día.

Bajamos en Scholekstersingel y enlazamos con el tranvía 19 hasta Station Delft. En Delft aprovechamos para pasear por su casco histórico, empezando por la Gran Plaza del Markt, con sus terrazas y el precioso edificio del Ayuntamiento de Delft.

También nos acercamos a la Nieuwe Kerk, la iglesia donde están enterrados los miembros de la Casa de Orange, y recorrimos los canales de alrededor, que le dan ese aire tan acogedor a la ciudad.

Aprovechamos para ver también la Oude Kerk, famosa por su torre inclinada, y dimos una vuelta por la zona del Vermeer Centrum, dedicado al pintor más conocido de Delft. Fue un paseo lleno de recuerdos y muy especial para todos.

Después de visitar Delft, cogimos el tranvía 1 desde Prinsehof hasta Bierkade, ya en Den Haag, donde nos detuvimos a comer en De Boomhuttenclub, un lugar que nos encantó, sobre todo para ir con Guillem y Laia. Es un restaurante pensado para familias, con una gran zona de juego llena de casitas de madera tipo cabañas conectadas entre sí con escaleras y toboganes.

La sala de juegos está separada por una pared de cristal, así puedes comer tranquilamente mientras ves a los niños jugar. El local es muy acogedor, con decoración de estilo nórdico, y la comida está muy bien: platos sencillos pero de calidad. Guillem y Laia se lo pasaron en grande, así que fue una parada ideal para todos.

Después de la comida seguimos recorriendo el centro de la ciudad y subimos al mirador del Binnenhof, con sus 149 escalones, desde donde hay unas vistas preciosas. Más tarde tomamos de nuevo el tranvía 1 hasta Kurhaus y paseamos por De Pier, una zona muy agradable frente al mar.

Para regresar al aparcamiento cogimos otra vez el tranvía 1 desde Scheveningseslag/Beelden aan Zee y bajamos en Rijswijk, Broekpolder. El día de P+R nos costó 10,50 €, una opción muy práctica para visitar La Haya sin preocuparnos del coche.
