Después de recoger todas las cosas, dejar la casa limpia y ordenada, dimos una última vuelta por Linschoten para despedirnos del pueblo y disfrutar por última vez de su tranquilidad. A las 10:00h aproximadamente emprendimos el viaje de regreso, comenzando así el camino de vuelta a casa.

Tras varias horas de carretera, sobre las 14:00h hicimos una parada para comer en el Park The Clock Tower, en Carvin, a 279 km. de Linschoten. Aprovechamos para descansar un poco, estirar las piernas y reponer fuerzas antes de continuar el trayecto hacia París, a 203 km. de Carvin.

Llegamos a la capital francesa alrededor de las 17:00h de la tarde y nos alojamos en el Hotel Kyriad Paris Est – Bois de Vincennes. Hicimos el check-in, dejamos las maletas en la habitación y salimos de nuevo para aprovechar la tarde.

Para desplazarnos, cogimos el bus 325 en dirección al Château de Vincennes. Los billetes de autobús los compramos a través de la app Bonjour RATP, que resultó muy cómoda y práctica para movernos por París. Subimos en la parada de Pont de Charenton y bajamos en Saint-Mandé Tourelle, desde donde accedimos al Bois de Vincennes.

El Bois de Vincennes es un parque enorme y muy agradable para pasear, y allí habíamos quedado con Fátima, su marido y su hijo. Fátima es una amiga de Diana que vive en París. Es una antigua compañera de trabajo de la época en la que Diana vivió en Alemania y a la que ya habíamos visitado en un viaje anterior, cuando fuimos de vacaciones a la Bretaña francesa. Fue un rato muy agradable para ponernos al día y charlar tranquilamente en un entorno perfecto.

Al terminar el paseo, deshicimos el camino de vuelta hacia el hotel con el bus y cenamos por la zona, cerca del hotel.
