En nuestro primer día entero en la Bretaña francesa, decidimos descansar un poco de coche después de dos días seguidos con tantas horas de coche. Así que decidimos explorar las playas de Plouha y descubrir así sus acantilados y sus vistas al océano Atlántico.

Empezamos visitando el Pointe de la Tour, a 8 km. de Plouha. Una vez allí se puede hacer una ruta siguiendo los acantilados hasta llegar a unos antiguos bunkers de la Segunda Guerra Mundial. Es una ruta cortita y se puede hacer con niños, pero sin cochecito. Tienen que ir a pie y con cuidado.

Después fuimos a ver la Plage Bonaparte. Hay un parking gratuito llamado “Parking Plage Bonaparte”. Desde el Pointe de la Tour son 3 km. Es una playa de arena fina famosa por su pasado, ya que fue un lugar histórico durante la Segunda Guerra Mundial, cuando se convirtió en un campo de operaciones de los aviadores aliados evacuados hacia Inglaterra.

Para acceder hay que pasar por un túnel excavado en la roca. Como había bajado la marea, pudimos pasear por la playa y pasamos un buen rato observando la gran cantidad de mejillones que estaban pegados a las rocas.

Para terminar nuestra ruta de playas de Plouha, fuimos hasta la Plage de Bréhec, a 7 km. de la Plage Bonaparte. Se trata de una pequeña playa en la que puedes dar un paseo por su pequeño y tranquilo puerto. Hay varios restaurantes y aprovechamos para comer allí. La mayoría de platos son a base de mejillones, pescado, gambas, etc. de la misma zona.

Por la tarde fuimos a pasear por la ciudad de Saint-Brieuc, a 30 km. de Plouha. Es la ciudad más grande cercana a Plouha, aunque no llega a los 50.000 habitantes. Paseamos por el centro de la ciudad, viendo sus típicas casas de piedra y madera.

Después ya volvimos hasta Plouha para ir a comprar en un supermercado ya que el día anterior era domingo y solo pudimos comprar lo necesario para la cena y el desayuno. Así que aprovechamos para comprar provisiones para los próximos días.
