Hoy fuimos a pasar el día en La isla de Bréhat. Es una isla pequeña de 3,5 km. de largo por 1,5 km. de ancho en la cual sólo puedes llegar en barco y una vez allí, olvidaos de motores. Solo se puede circular en bicicleta o a pie.

Los barcos salen desde L’Arcouest, pasado el pueblo de Ploubazlanec. Desde Plouha hasta los embarcaderos hay unos 25 km. Puedes comprar las entradas online para así planificar el día, aunque también se pueden comprar in situ en los embarcaderos. La pagina web es www.vedettesdebrehat.com

2 adultos y el peque de 3 años nos costó 23€ ida y vuelta. Hay dos tipos de maneras de llegar. La directa no dura más de 10 minutos. Luego, hay otra opción en la que rodean la isla y dura unos 45 minutos. Nosotros escogimos el trayecto directo de 10 minutos ya que ese día hacía mucho viento y era la primera vez que nuestro peque iba a subirse a un barco.

Una vez llegas a la isla, puedes hacer varias rutas. Nosotros hicimos la ruta Verreries de Bréhat, en la cual llegas a la antigua Ciudadela de Bréhat, donde podréis visitar el edificio y descubrir el trabajo que realizaban los sopladores de vidrio. La entrada cuesta 2€ y es gratuita para los menores de 10 años.

Continuamos nuestra ruta hasta el Moulin du Birlot, donde ya dimos media vuelta. En total, ir y volver, tardamos unas 3 horas aproximadamente. Pero íbamos a un ritmo de paseo. Si váis a La isla de Bréhat tenéis que organizaros bien el día. Por ejemplo, de 12:15h a 14:00h no sale ningún barco de vuelta.

Y no hay prácticamente restaurantes ni tiendas en la isla. Podéis traeros la comida de tupper, aunque el tiempo ya sabéis que en la Bretaña es muy cambiante. Nosotros comimos en el Hotel Restaurante BelleVue, el cuál se encuentra delante de donde nos dejó el barco por la mañana.

Y una vez comidos, nos dispusimos a volver. ¡Pero aquí viene lo bueno! Es muy normal que por las tardes baje la marea. Así que cuando salimos del restaurante nos encontramos con que llovía, hacía un viento de mil demonios y la marea había bajado y, por lo tanto, era imposible que los barcos salieran desde allí mismo.

Así que os recomiendo llevaros chubasquero y leer nuestro blog. Porque resulta que cuando baja la marea, los barcos salen desde otros embarcaderos. No está muy señalizado, así que nosotros estábamos allí, viendo como había bajado la marea y pensando en cómo volveríamos cuando vimos llegar a un grupo a pie que apareció rodeando la isla. Ese grupo nos contó que había que ir andando por ese camino unos 15 minutos hasta que encontráramos otro embarcadero para poder volver.

Cuando por fin llegamos de nuevo a tierra firme, volvimos en coche hasta Plouha para darnos un buen baño caliente ya que terminamos empapados entre la lluvia, el viento y el viaje de vuelta en barco.
