Volamos al mediodía desde Barcelona hasta el Aeropuerto Internacional de Ginebra. Un vuelo rápido, no llega a las dos horas. Una vez en el aeropuerto tomamos el tren hasta el centro de Ginebra. Está muy cerca. El trayecto no duró más de cinco minutos. Por cierto, como ya sabréis, no todos los países en Europa tienen el Euro como moneda. En el caso de Suiza su moneda son los francos suizos. De todos modos, no es necesario que antes de viajar cambieis la moneda en el banco. En prácticamente todos los sitios podréis pagar con tarjeta de crédito. Y si no, aceptan el Euro en todos los sitios. Eso sí, su unica condicion es que te devuelven el cambio en francos suizos.
Como os decía, tomamos el tren desde el Aeropuerto hasta el centro de Ginebra. El ticket nos costó 3 francos suizos por persona, unos 2,50€. Nos bajamos en la Estación de Ginebra-Cornavin, y fuimos directos a nuestro Hotel para dejar las maletas. Nos alojamos en el Hotel Astoria, justo delante de la Estación. A pie no llega a 5 minutos. http://astoria-geneva.hotel-rn.com/index.htm?lbl=ggl
Por cierto, si viajais a Suiza, hay que tener en cuenta que la lluvia es como parte del paisaje. Así que id preparados y mentalizados. Aunque, si sois buenos, ¡igual el karma os ayuda como a nosotros! ¡Solo nos llovió el primer dia! Los otros dos tuvimos un tiempo espléndido.

Otra cosa a saber y que es magnífico, es que en cualquier Hotel donde os alojeis, os van a dar una tarjeta de transporte para todos los días que estéis alojados para poder viajar gratis con los autobuses urbanos o el tren, la Geneva Transport Card. ¡Con viajes ilimitados! Vaya, ¡un auténtico chollazo! Así que no hará falta que os gasteis dinero en el transporte público.

Una vez instalados, fuimos a conocer la ciudad. Uno de los puntos más emblemáticos es el Jet d’Eau, una fuente de agua enorme en el Lago Lemán. El agua sale disparada a unos 200 km/h y llega a una altura de 140 metros. Paseando puedes llegar hasta el mismísimo Jet d’Eau, aunque nosotros lo dejamos para otro dia ya que estaba lloviendo. Nos conformamos en verlo debajo del paraguas desde el Pont du Mont-Blanc.

Seguidamente llegamos a otro de los sitios emblemáticos de Ginebra, el Reloj de Flores (L’horloge Fleurie), en el Jardin Anglais. Es una preciosidad y sabréis que en Suiza son unos amantes de la relojería. ¡Vais a encontrar relojes por todos lados!

Luego, terminamos de pasar la tarde paseando sin rumbo alguno. Descubriendo la ciudad. Pasamos por la Place de Bel-Air, la Basilica of Our Lady of Geneva, más conocida como la Basílica de Notre Dame, etc.

Para cenar comimos en una pizzería cerca del Hotel. Una pizza más un refresco nos costó 10 francos suizos por persona, unos 8,35€.