Salimos temprano de nuestro pueblo, situado cerca de Barcelona dirección a la frontera de Francia por La Jonquera. La primera parada era Colliure, a unas 2 horas de nuestro punto de partida, pero para hacer el trayecto más ameno, nos llevamos unos bocadillos y también paramos a desayunar.
Algo importante a tener en cuenta si hacéis un viaje en coche por Francia es que antes de cruzar la frontera, es una buena idea llenar el depósito de combustible. Así que la primera parada que podéis hacer es en la última estación de servicio antes de llegar al país vecino, llenar el depósito y comeros los bocadillos que lleváis para desayunar, porque os aseguro que con la cola que hay en la gasolinera, tendréis tiempo de sobras.

Con el depósito y el estómago lleno, directos a Colliure. Colliure es un bonito pueblo costero del sur de Francia. En verano tiene la ebullición similar a algunos pueblos de la Costa Brava, es decir, miles de turistas luchando cada mañana por un hueco para colocar la toalla en la preciosa playa. Pero al ir en diciembre, estaba bastante tranquilo y decidimos dar una vuelta por el pueblo.

Bordeamos la costa para visitar la Iglesia de Notre Dame des Anges, la Chapelle Saint-Vincent, el Faro, el barrio viejo con preciosas callejuelas, el Fort Miradou y acabamos la primera parte de la visita en el Chateau Royal.

Cómo os comentaba, fuimos en diciembre y dentro del Chateau Royal había el mercado de Navidad y pudimos visitar todo el castillo de forma gratuita. En el mercado de Navidad aprovechamos para tomar un café y dar una vuelta por los tenderetes. Lo último que queríamos visitar de Colliure antes de seguir era el cementerio, para ir a visitar la tumba de Antonio Machado, que pasó sus últimos días de exilio en este pequeño pueblo.

Visto Colliure, nos dirigimos a Perpiñán. Aparcamos por el centro y buscamos un sitio para comer algo rápido. Encontramos un pequeño restaurante que servían el “plat du jour” por 10€ y el de ese día era un bistec de ternera con ensalada y patatas y nos pareció más que razonable. Tip: “plat du jour” descubrimos que es lo que llamamos nosotros “menú del día” pero más reducido: un solo plato, sin opción a elección. Y, normalmente, acompañado de una ensalada adicional a un precio económico por ser Francia. No incluye bebida, pero en Francia el agua del grifo es gratis. Así que comer sin gastar mucho, se puede.

En Perpiñán visitamos el centro, paseamos bordeando el río Tet, dónde había un mercado de Navidad, pasamos por el Castellet de Perpiñán, llegamos a la Catedral San Juan Bautista entre sus callejuelas y al Palacio de los Reyes de Mallorca. Y antes de irnos para el alojamiento escogido en esta escapada, merendamos ¡un súper crepe de Nutella con plátano!

De Perpiñán ya fuimos a Laure-Minervois que es dónde teníamos reservada una habitación en Casa Vasaluta, un alojamiento regentado por una pareja mayor encantadora y en el que te van a preparar ¡un desayuno increíble! https://www.booking.com/hotel/fr/casa-vasaluta.fr.html

Laure-Minervois es un pueblo muy pequeño parecido a los pueblos que podemos encontrar en los Pirineos catalanes. Dejamos las maletas, ducha rápida y a buscar algún sitio para cenar ya que en Francia el horario de cenas es muy temprano. Así que fuimos hasta Caunas-Minervois como nos recomendó nuestro anfitrión a comer algo y a probar nuestro primer vino.