En nuestro décimo día por Ecuador, íbamos a proseguir nuestro viaje hasta llegar a Guayaquil, la ciudad más poblada del país. Empezamos el día tomando un taxi desde Hostal Colonial Guest Suites hasta la Terminal Terrestre de Cuenca. El viaje nos costó 2 dólares.
Ya en la Terminal, tomamos un bus con destino Guayaquil. Poneos cómodos ya que son 4 horas de viaje. El ticket nos costó 8 dólares por persona. Llegamos al mediodía. El bus nos dejó en la Terminal Terrestre de Guayaquil.
Allí nos recogió con su coche Luisa. Luisa es una muy buena amiga nuestra que conocimos a principios de los 2.000 en Alemania. Allá por el 2.003 o 2.004 más o menos. Desde entonces que mantenemos una buena y larga amistad. Como no podía ser de otra manera, Luisa no iba a permitir que nos alojáramos en ningún Hotel de la ciudad. ¡Su casa sería nuestro Hotel! Así que, como os contaba, nos recogió con su coche en la Terminal y nos llevó hasta su casa donde conocimos a su familia: su madre, sus hermanos y cuñados y como no, ¡su precioso hijo Lukas!

Comimos en su casa y, a primera hora de la tarde, salimos para empezar a conocer la ciudad. Por cierto, que no os lo he contado. ¡Que calor y que humedad en Guayaquil! Salimos de Cuenca abrigados con pantalón largo y chaqueta y, nada más llegar a Guayaquil, ¡ya tuvimos que ponernos en manga corta como en pleno verano!
Fuimos a pasear por el Malecón 2000. Es como un paseo marítimo donde puedes pasear, ir en bici, correr, etc. Solo para peatones, sin coches ni motos. Hay un montón de restaurantes y bares y vas paseando al lado del río Guayas.

Desde el Malecón 2000 llegamos al Cerro Santa Ana, en el barrio de Las Peñas. Las Peñas es un barrio de Guayaquil, pero lo peculiar es que, desde abajo, a pie del río Guayas, puedes subir hasta El Faro donde hay unas vistas espectaculares de la ciudad. Como os decía tenéis que subir, pero tomároslo con calma, ya que hay, nada más y nada menos que… ¡450 escalones! Pero confiad en mí. ¡Vale mucho la pena! Es uno de los sitios más emblemáticos de Guayaquil.