Siempre que visitamos una ciudad, nos gusta aprovechar el dia de en medio para hacer una pequeña visita a alguna localidad cercana. En esta ocasión, nos decidimos por visitar Guimarães.

Guimarães está a unos 50 km. de Oporto. Fuimos a la estación de trenes de San Bento para coger un tren. El viaje dura aproximadamente 1 hora y 15 minutos y un billete ida y vuelta nos costó 7,50€ cada uno.

Lo primero que hicimos al llegar a Guimarães fue ir a buscar el teleférico, que sube hasta la Montaña da Penha. Desde allí se pueden ver unas magníficas vistas de la ciudad y también hay rutas de senderismo para dar un paseo. El viaje de ida y vuelta cuesta 4,50€ por persona.

Ya de vuelta a Guimarães, visitamos el Castillo y el casco antiguo. Guimarães es una ciudad pequeña pero muy bonita, ideal para hacer una visita por unas horas.

Y es un lugar con encanto en Portugal, ya que aquí es donde nació el primer Rey de Portugal. Por este motivo, los portugueses consideran que fue en Guimarães donde nació Portugal. De hecho, Guimarães fue capital del país. Y los habitantes de Guimarães están muy orgullosos de ello, tal y como nos contó el camarero que nos atendió a la hora de comer en un céntrico restaurante.

A primera hora de la tarde, una vez ya comidos, volvimos para Oporto para visitar un poco más la ciudad durante la tarde. Llegamos a las 17:00h más o menos y esa tarde la aprovechamos para ver el Mercado do Bolhao, un mercado súper auténtico. Merece la pena visitarlo ya que destaca, no solo por lo auténtico que es, sino por su aspecto viejo y decadente, con un montón de andamios para evitar que se venga abajo.

Después de ver el Mercado, paseamos por los sitios más emblemáticos de Oporto. La Catedral de la Sé, la Plaza de la Libertad, la Rua Santa Catarina (una de las principales calles comerciales de la ciudad donde podréis ver el majestuoso Café Majestic), la Capilla de las Almas, la Avenida de los Aliados, la Iglesia de San Francisco, etc.

Para terminar cenando en la zona de la Ribeira, lugar idílico por la noche con todas las bodegas de vino al otro lado del río iluminadas y con esas fantásticas vistas al río Duero y al Puente de Luis I.
