Hay varios aeropuertos en Milán. Nosotros empezamos nuestro viaje volando de Barcelona al aeropuerto de Milán Malpensa. Es el más importante y transitado de Milán, pero no está demasiado cerca. Se encuentra a 40 km. de la ciudad. Así que, para aprovechar el día, mejor intentar volar por la mañana.
Para ir hasta Milán, hay varias opciones: tren, autobús o taxi. Debido a la distancia, no os recomendaría el taxi. Nosotros nos decantamos por el autobús. Está muy bien indicado en el mismo aeropuerto y los autobuses salen cada 20 minutos desde las 04:00h de la mañana hasta las 23:00h de la noche. El trayecto dura 1 hora más o menos y el precio por billete es de unos 8€.
Una vez en el centro de Milán nos dirigimos al Hotel Lloyd http://www.lloydhotelmilano.it/ Un apunte acerca de los hoteles en Milán. Milán es la capital de la moda, les encanta ostentar de ello y lucir sus mejores galas, pero todo esto es de puertas para afuera. De puertas para adentro… buff… Solo deciros que entrabas en este Hotel de 4 estrellas ¡y parecía que habías viajado en el tiempo y te encontrabas en los años 60! Y por lo que nos contaron, todos los hoteles son así. En fin, que mejor hacer rápido el “check in” y ponerse en marcha para descubrir la ciudad.
Milán es muy bonita. Una ciudad muy moderna pero con esa mezcla de antiguo que te transmiten esos tranvías circulando en medio de la ciudad. Por cierto, Milán tiene metro, buses, tranvías, taxis, etc. para moverse por la ciudad. Para un par de días que estuvimos en la ciudad, yo os recomendaría el tranvía. Son súper bonitos, súper antiguos y, a diferencia del metro, te permite recorrer la ciudad a la vez que ir descubriéndola.

Lo que hicimos el primer día fue recorrer a pie la zona más céntrica de la ciudad, viendo de este modo los lugares turísticos más conocidos. Empezamos por la Catedral de Milán, más conocida como Duomo. Justo al lado tenemos la entrada a la Galleria Vittorio Emanuele II. Es una galería comercial con restaurantes, tiendas, etc. Ideal para pasear, pero para comprar o tomar algo… ¡mejor para los presupuestos más elevados! Seguidamente vimos el Teatro alla Scala y, desde allí fuimos a la Via Dante. La Via Dante es una de las calles más famosas de la ciudad. Es peatonal y hay tiendas, bares y restaurantes y al final de la calle llegas al Castillo Sforzesco. De allí volvimos para atrás hasta la Via Mercanti y llegar hasta la Piazza Mercanti.

Luego fuimos a ver uno de los lugares más conocidos de Milán, ¡el Cuadrilátero de la Moda! Se encuentra entre la Via Monte Napoleone y la Via della Spiga y se trata de una de las principales zonas comerciales de Milán, donde están las “boutiques” más prestigiosas de la ciudad. Aquí sí que las tiendas son para los presupuestos no más elevados, ¡sino para unos cuantos elegidos! Pero vale la pena pasear por estas calles. Todos los coches que veréis aparcados son Ferraris, Porches, Maseratis, etc. ¡Al menos unas fotos os podréis echar para el recuerdo!

Después de esto, decidimos volver al hotel y luego de darnos una ducha, nos fuimos a cenar a uno de los lugares más románticos de Milán, el barrio de Navigli. Una zona donde se unen dos canales (Naviglio Grande y Naviglio Pavese). Si visitáis Milán no podéis dejar de ir a esta zona. Y si podéis, al atardecer. Pasear por sus canales, llenos de terrazas italianas y restaurantes a ambos lados donde sentarse a cenar o a tomar algo. Un lugar lleno de vida por la noche. Con música, luces, lleno de gente joven tomando copas, etc.
