Nos levantamos temprano ya que el objetivo de hoy era ir hasta Como para pasear por el famoso Lago de Como. Para llegar hasta ahí cogimos un tren en la estación de Milano N. Cardona hasta la ciudad de Como. El viaje dura más o menos 1 hora y 20 minutos.

Lo primero que hicimos nada más llegar a Como fue dirigirnos hacia el Funicular de Como – Brunate. Habíamos leído que se hacían largas colas y, para intentar no perder mucho tiempo fuimos directos. La verdad es que funcionó ya que fuimos los primeros y no había nada de cola. Pero cuando volvimos abajo de nuevo… ¡la cola era tremenda! Así que ya sabéis, yo de vosotros sería lo primero que haría al llegar a Como.

El recorrido es de menos de 10 minutos. El Funicular Como – Brunate conecta Como con el pequeño pueblo de Brunate, ubicada en lo alto de la montaña. Una vez allí, y pasito a pasito, id subiendo hasta el faro, unos 30 minutos más o menos. El faro tiene unos 30 metros de altura y desde allí, disfrutaréis de un panorama único: La ciudad de Como, el Lago y los Alpes italianos y suizos en el fondo. Vale mucho la pena. ¡No os lo perdáis!

Una vez de vuelta a Como, fuimos a ver el casco antiguo de la ciudad y las zonas más céntricas. Paseamos por la Plaza del Duomo, la Catedral del Duomo, la Torre de Porta Vittoria, el Templo Voltiano, la Basílica de San Fedele, etc.

Después de reponer fuerzas comiendo en cualquier restaurante, nos tomamos un helado paseando tranquilamente por la orilla del Lago y el puerto. Para venir a pasar un día, Como no está nada mal. Nos dejó una grata impresión (las vistas, el lago, el paseo con un típico helado italiano…). Finalmente, tomamos un tren de vuelta a Milán y fuimos a cenar por el centro.
