Empezamos el día levantándonos muy pronto, ya que después de 2 días en la Isla de Saarema, era el momento de volver al ferry para adentrarnos de nuevo a Estonia. De Orissaare fuimos hasta Kuivastu que era donde se cogía el ferry, a 23 km. Por si no habéis leído post anteriores, los tickets del ferry se pueden comprar online http://www.tuulelaevad.ee/ y el trayecto dura unos 30 minutos.
El ferry te deja en Virtsu y de allí fuimos hasta Tallin, la capital de Estonia. Fuimos directos, unos 135 km. aproximadamente. Nada más llegar a Tallin fuimos a devolver el coche a las oficinas de Europcar https://www.europcar.es/ En total hicimos ni más ni menos que ¡1.800 km. recorriendo los países bálticos! ¡No está nada mal! Y no gastamos mucho en gasolina. Tan solo pusimos dos veces y en total gastamos 53,50€ en gasolina.

Ya sin el coche, nos dispusimos a conocer la ciudad. Cogimos un taxi para que nos llevara hasta el hotel, ya que las oficinas de Europcar estaban un poco alejadas del centro. La tarifa por solo subirte al taxi varía dependiendo del taxi que cojas, ya que vimos que había como diferentes compañías. A nosotros nos costó 5,50€ la bajada de bandera y el trayecto hasta el hotel, que no duró más de 5 minutos, nos costó en total 10€. Así que, a diferencia de Vilnius, creo que en Tallin coger un taxi es bastante más caro.
Nos alojamos en el Rixwell Olevi Hotel http://www.rixwell.com/en/rixwell-olevi-hotel Una habitación con alojamiento y desayuno nos costó una noche 52,20€. Salimos del hotel sin las maletas y nos pusimos en marcha para conocer la ciudad.

Tallin es una ciudad muy bonita y con mucho encanto, pero fue, y con diferencia, la ciudad que vimos más turistas de las tres capitales bálticas (Vilnius, Riga y Tallin). Sobre todo por la mañana. Por la tarde parecía una ciudad totalmente diferente ya que había mucho menos turismo. Creemos que eso fue porque por la mañana coincidimos con muchos “cruceristas” ya que Tallin es una ciudad que recibe muchos cruceros.
Como os contaba, nos gustó Tallin. Vimos la Puerta de Viru, la Calle Viru (una de las principales del casco antiguo), la Calle Müürivahe, el Pasaje de Santa Catalina, la Calle Vene, la Plaza del Ayuntamiento, la Iglesia del Espíritu Santo, la Calle Pikk (una de las más bonitas de la ciudad), la Torre Gorda Margarita, la Iglesia de San Olaf, Toompea (en la parte alta de la ciudad, fue el lugar de su fundación), la Catedral de San Alexander Nevsky (típicamente rusa), el Castillo de Toompea y el mirador de la ciudad, donde puedes gozar de unas vistas espectaculares de Tallin.

Por la tarde visitamos el barrio de Kalamaja, un barrio cerca del centro y donde la gran mayoría de casas son tradicionales hechas de madera. Dimos un paseo por el barrio de unos 45 minutos y se trata de un barrio bastante tranquilo para estar al lado del centro. Al final del barrio llegas a la Calle Telliskivi, donde en el número 60 encuentras el Centro Creativo Telliskivi. Se trata de edificios que pertenecieron a la fábrica de ferrocarriles y donde actualmente hay un mercado, bares, restaurantes, galerías de arte, etc. ¡Todo en medio de las vías del tren! Muy bohemio, alternativo, de segunda mano, etc.

