Día 5 – Del Lago Ness a Aberfeldy

Dejamos nuestra cabaña en Abriachan hacia Dores Beach, cerca de Inverness pero en el lado opuesto del lago Ness. Dores Beach es la playa del lago Ness, parada necesaria, ya que se dice que es desde el punto del lago dónde mejor se puede avistar a Nessi, pero aunque buscamos a conciencia, no conseguimos verlo. La verdad es que es un sitio con encanto, con mesas de picnic, en media naturaleza… Pero en nuestro caso, el tiempo no acompañó y se convirtió en una visita muy rápida.

Desde allí, nos fuimos a Culloden. Culloden es un campo dónde en 1746 se disputó una batalla entre jacobistas y partidarios de la Casa de Hannover. Realmente no lo vi nada del otro mundo, simplemente un campo vacío, con un muro para obligar a pagar una entrada para entrar, pero que sin querer, no pagamos y desde el parking accedimos al recinto por un caminito… A lo guiri…

Depués nos dirigimos a Fort George dónde hicimos una visita rápida antes de iniciar el viaje de bajada por el lado derecho del lago Ness, dirección ya a Edimburgo.

De bajada paramos en Cawdor Castle, Aviemore, Newtownmore, Pitchlorchy, hasta llegar a Aberfeldy, que es dónde hacíamos noche. Paramos en los pueblos que vimos que eran suficientemente grandes para dar una vuelta y estirar las piernas. A nivel de paisajes, esta ruta de bajada no es ni la mitad de hermosa que la ruta que hicimos de subida, por el lado izquierdo del lago Ness.

Aviemore y Newtownmore están en pleno Caignorms National Park. Nosotros por tiempo, no pudimos visitar el parque, que estoy segura que vale la pena, porque hay un montón de actividades para hacer. Y los pueblos en sí, me parecieron los típicos pueblos turísticos que podemos encontrar en zonas cercanas a pistas de esquí o dónde se practican deportes de aventura. Cabe decir, que aunque era agosto y es un punto turístico para los escoceses, no había demasiada gente.

Pitlorchy es un pueblo pequeño con encanto, solo paseamos por el centro, pero encontramos una tetería muy auténtica en la que paramos a tomar algo antes de seguir.

Finalmente llegamos a Aberfeldy. Teníamos reservada una habitación en un hotel, pero realmente era como una casa con habitaciones y un espacio común con cocina, café y mesas. Muy familiar y aunque las habitaciones eran pequeñas, para dos, más que suficiente.

Para investigar la zona, nos vestimos de running y fuimos de ruta. En el pueblo encontramos un enorme campo de golf público dónde la gente estaba paseando, haciendo deporte, paseando al perro… Lo recorrimos todo y volvimos al hotel para darnos una ducha antes de ir a buscar la cena.

Esta vez para cenar y aprovechando el comedor del hotel, cogimos una pizzas y nos la comimos en el hotel.

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