Desayunamos en primer Coffee Shop que encontramos y fuimos hacia Bryant Park. Por el camino, fuimos a ver la estación central. Como todo en esta ciudad, es inmesa, pero lo más sorprendente aunque esté repleta de gente, nadie choca con nadie.
La siguiente visita fue la Biblioteca Pública, escenario de la película «El día de mañana». Una parada obligatoria. Y acabamos en Bryant Park.
De allí tomamos el metro hasta el Upper East Side, para ver dónde vivía «The Manhattan Elite» y sus personajes de «Gossip Girl». Topamos con grandes calles con edificios con portero, alfombra y toldo, chófers en la puerta con sus correspondientes cochazos, paseadores de perros pijos, supernannies con niños ricos, más cochazos…
Este día, fuimos a comer expresamente más tarde de lo normal, porque habíamos leído sobre las colas que se forman en horas puntas en uno de los lugares de Nueva York con las mejores hamburguesas que existen. Si, hablo del Burger Joint. Una pequeña hamburguesería escondida detrás de una cortina y con un mini cartel luminoso, situado en la planta principal del hotel Le Parker Meridien. No lo verás, pero verás a gente haciendo cola. Allí comimos una de las mejores hamburguesas que hemos probado nunca, la cola valió la pena.
Era viernes y habíamos leído por internet que los viernes por la tarde, el MOMA era gratis, así que allí fuimos. Al MOMA se tiene que ir, pero sinceramente, no somos demasiado amantes de este arte moderno en que TODO es arte: una silla, una sombrero, un zapato… Pero puede que no entendamos las expresiones de estos artistas… En nuestro caso fue una visita de una hora aproximadamente y de vuelta.
Empezaba a oscurecer y decidimos ir a dar una vuelta por el centro, antes de probar de nuevo la subida de noche al Top of the Rock. Aún y las fechas en que estábamos, no hacía mucho frío y era agradable pasear por la ciudad toda decorada de navidad.
Una vez oscurecido, fuimos al Top of the Rock. La visibilidad no era buena del 100%, pero decidimos subir igualmente porque la previsión para el día siguiente, nuestra última noche, era aun peor. No sé si nos gustó más Nueva York de día o de noche, ya que ambas experiencias se tienen que vivir y son impresionantes.
De bajada, compramos cena «to go» y al apartamento a descansar.