Llegamos a Mahón a primera hora de la mañana. Taxi directo del aeropuerto al hotel para dejar las mochilas antes de empezar la ruta. El primer tramo de ruta, era ida y vuelta a Mahón, así que ese día podíamos pedalear sin las mochilas encima.
Después del check in, fuimos a buscar las bicicletas. Las reservamos online en Totvelo, ya que nos ofrecía la posibilidad de cogerlas en Mahón y devolverlas en Ciutadella. Trato perfecto y nos dieron unas buenas bicicletas, cascos y su correspondiente kit para pinchazos. Nos costó unos 50€ por persona.
Así que en marcha. La ruta está señalizada, pero el problema que encontrábamos cada día, era saber por dónde empezaba desde el pueblo, pero bueno, preguntando se llega a Roma…
La ruta del primer día era entre senderos y casas de campo. Con muchas piedras en el camino, que hizo que pincharamos rueda a medio camino (suerte del kit de pinchazos…), pero llegamos a Sant Lluís, comimos algo en el pueblo y de vuelta a Mahón. Por el camino también paramos en el poblado prehistórico de Trepicó e hicimos visita rápida.
El total de ruta en bici fue de aproximadamente 2h y nada complicado (bueno, reparar un pinchazo siguiendo videos de Youtube, eso sí fue complicado…).
Como dormíamos en Mahón, dejamos las bicis en el hotel, ducha rápida y a visitar el centro. Estuvimos en el centro, en el puerto y cenamos en el «Mercat d’es Peix», que además de ser un mercado convencional, tenía una parte con paradas que cocinaban y mesas para sentarse a cenar. De entre las opciones gastronómicas ofrecidas (pescadito a full) elegimos distintos platos de distintas paradas y nos sentamos a cenar.
Y antes de ir a dormir… Buscamos un bar para probar la famosa pomada de Menorca, bebida típica.