Día 2 – Castillo de Neuschwanstein

En este viaje éramos cuatro adultos y un bebé. En los trenes regionales alemanes, existen unos tickets que se llaman Bayern-Tickets que permiten viajar hasta 5 adultos con el mismo billete y salen bien de precio. Estos Tickets solo sirven para trenes regionales y de lo que nosotros llamaríamos cercanías, pero para ir de Munich a Füssen, 2h de trayecto aproximadamente, están muy bien. Si viajas entre semana el ticket cuesta 43€ para 4 adultos en este caso y vale para todos los trayectos de Baviera para todo el día (tren metro, bus…), pero en fin de semana, existe el Schönes Wochenende Ticket que te permite viajar hasta 5 personas durante todo el fin de semana. Este te permite viajar por toda Alemania, pero claro, en regionales como más rápido. Así que si podéis planificarlo, moved las visitas fuera de la ciudad durante el fin de semana para ahorrar en tickets, que nosotros desde Munich os recomendaríamos Neuschwanstein para ver los castillos y Dachau para ver el campo de concentración. Aunque si contáis con algún día más, recomendamos Nürenberg, una ciudad preciosa situada al norte de Munich.

En el regional desde Hauptbanhof, llegamos a la estación de Füssen y cogimos el autobus hasta los pies del castillo, Schwangau. En nuestro caso, en este viaje con bebé y cochecito, fuimos en autobus, pero he hecho el camino a pié y es 100% recomendable. La caminata dura unos 45 min, pero el paisaje vale la pena. En la misma estación también hay bicicletas para alquilar y esta opción, aunque no la he probado, podría ser la mejor. 

La parte de abajo del castillo, Schwangau, es un cúmulo de restaurantes, tiendas de souvenirs, hoteles, autocares de guiris y mucha gente, entre ellos muchos japoneses.

En la parte de abajo del castillo, también están las taquillas para entrar. Si quieres entrar en el castillo, lo mejor es reservar las entradas por internet antes de ir. He estado en este lugar como cinco veces y en distintas épocas y siempre hay gente y mucha cola. Incluso solo para recoger las entradas previamente reservadas (si, recuerda recoger las entradas en las taquillas antes de subir al castillo, ya que allí deberás acceder entrada en mano). Así que aunque reserves, ves con tiempo para la cola de recogida.

En este viaje, no entramos, pero anteriormente he entrado alguna vez y sinceramente, lo bonito del castillo desde mi punto de vista, es el entorno más que el interior. El interior es bonito, pero está reconstruido 100% para turistas y pierde su encanto. La entrada cuesta 13€.

Desde los pies de la montaña se puede subir al castillo en bus, pero mi recomendación es subir andando. Íbamos con cochecito y la subida se hizo un poco larga, pero en unos 40 minutos estás arriba y el camino está todo asfaltado.

Una vez en el castillo, sin comprar la entrada, puedes acceder al patio y hacer las fotos de rigor. Si habéis comprado previamente las entradas, veréis una cola a lo parque de atracciones con una pantalla con números que os indicará cuando es vuestro turno según vuestra entrada. Realmente si no tienes intención de entrar desde aquí haces cuatro fotos intentando que no aparezca ningún espontáneo en ellas y vas al siguiente punto de la visita, que para mi es el mejor, el Marienbrücke.

Desde el castillo, subiendo un poco más por el camino, unos 30 minutos, llegas a un puente de vértigo desde dónde tendrás unas vistas increíbles, del castillo y su entorno. Las primeras veces que fui, había gente, pero esta última vez… Estaba tan lleno que incluso daba miedo pensar si el puente soportaría el peso de tanta gente. Así que esta vez, codazos, foto rápida y poco disfrute del paisaje.

Después de la visita optamos por volver a los pies del castillo para ver el lago y tomar unas cuantas fotos del otro castillo que hay allí, el Hoheschwangau. Este no estan impresionante por fuera, pero también he entrado alguna vez y lo encontré más auténtico que el otro. Realmente en Hoheschwangau vivieron y en el Neuschwanstein no llegaron a vivir.

Para el almuerzo decidimos coger el bus de vuelta y comer en Füssen ya que la cantidad de gente que había en Schwangau era impresionante.

Comimos y dimos una vuelta por el pueblo antes de volver a Munich.

Ya de vuelta, desde Hauptbanhof fuimos al apartamento a descansar un poco. 

Más tarde salimos a tomar una cerveza por el cento, compramos la cena en el super para intentar econonomizar un poco el viaje y a dormir agotados.

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